Las redes sociales como facebook crecieron gracias a tres factores:
Uno, por el anhelo de comunicarnos (Vicente Verdú dixit) que tenemos las personas y que se tradujo en una falta absoluta de valoración crítica de los importantes costes que en términos de intimidad y privacidad conlleva tener una presencia des-controlada en los medios sociales.
Dos, por el desconocimiento por parte de los usuarios tanto del propio medio digital distribuido como del hecho de que los perfiles creados en medios sociales incorporaban una peligrosa configuración de privacidad por defecto: compartir-todo-con-todos.
Tres, por la imposibilidad de gestionar adecuadamente las opciones de privacidad debido a la deficiente usabilidad de la configuración de la privacidad en los medios sociales. Circunstancia esta conocida perfectamente por sus propietarios debido a que fue clave para propiciar y facilitar el crecimiento exponencial del número de usuarios.
Afortunadamente, y tras las últimas modificaciones realizadas para facilitar la configuración personalizada de las opciones de privacidad impulsadas por la presión ejercida por instituciones como la agencia española de protección de datos, ahora sí es posible que el usuario tome control de sus propios datos personales y decida qué-comparte-con-quien.
Cualquier usuario que desee gestionar su privacidad en los medios sociales debe seguir al menos tres principios:
Cuando no sea posible acceder a fotos de ex-parejas, compañeros de trabajo o enemigos varios, el uso de la redes sociales será menos divertido pero, a la vez, los usuarios descubriremos las importantes ventajas que proporciona el uso responsable de estas herramientas sociales, siendo una fuente inigualable de generación de oportunidades en todos los ámbitos de nuestra vida. Sin duda, un uso adecuado de las opciones de privacidad impedirá que una foto divertida arruine una buena oportunidad laboral.